viernes, 22 de abril de 2011

EL DESAFIO DE UNA MINORIA

Ketchup, azúcar, cristales… Los desafiantes frente a las agresiones racistas. ‘Sentada’ de 1963

Lunes 1 de febrero de 1960. Carolina del Norte. EEUU. Cuando las castas se construían por el color de la piel y los derechos de los afroamericanos todavía se equiparaban a los de los animales; cuatro estudiantes negros del liceo agrícola de la ciudad se amotinaron contra su destino. Entraron en una cafetería en Greensboro y se sentaron en la barra. Un gesto absolutamente prohibido a los de piel oscura, obligados a consumir de pie. La acción supuso un punto de partida en la restructuración final de los derechos civiles de todo el país.

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El dueño del establecimiento se negó entonces a servir a “los cuatro de Greensboro” sus consumiciones, alegando el derecho de segregación vigente en el restaurante franquiciado de la conocida cadena Woolworth. Los estudiantes no reaccionaron de ninguna forma a la negativa y permanecieron impávidos en sus ‘taburetes para blancos’ hasta que una camarera de raza negra les espetó:

“Se están comportando como ignorantes. ¡Marchense!”

Joseph McNeil, Franklin McCain, Ezell Blair, Jr. y David Richmond ni se inmutaron con el grito de su semejante e hicieron la estatua hasta que el local echó el cierre una hora más tarde. Fue entonces cuando se levantaron con el sigilo de la caída del sol y abandonaron el restaurante por la puerta de servicio. No sin antes romper la tensión de aquel silencio:

“Volveremos mañana con toda la universidad”

La amenaza se cumplió. Al día siguiente se presentaron 25 afroamericanos en la ‘barra para blancos’ de la cafetería, tomaron asiento y pidieron sus consumiciones. Misma respuesta, mayor miedo. A la puerta del local un tumulto de estudiantes, curiosos y periodistas esperaban ya el inicio de otra gran revuelta. Pero no hubo batalla. Los estudiantes sacaron sus libros y apuntes y empezaron a trabajar en el mismo mostrador que les negaba el servicio. Los dueños no reaccionaron. Hubo más tensión que silencios.

Al día siguiente fueron ya 80 los alumnos que se unieron a la protesta. Con la novedad de la adhesión a la causa de cuatro estudiantes blancas de la misma universidad. En pocos días el gesto se contagió, boca a boca, sin twitter ni redes sociales por nueve estados del sur de los Estados Unidos. 15 ciudades boicotearon a la cadena Woolworth. La imagen y las pérdidas ocasionadas por los acontecimientos obligaron a la franquicia a suspender su reglamento segregacionista en muchos centros. Eso solo fue el principio.

Pero no siempre fue así. Quizás la imagen más significativa de las revueltas de la cadena Woolworth se produjo tres años más tarde. Mismas circunstancias, distinto resultado. El 28 de mayo de 1963, en Jackson; Mississippi, un grupo de estudiantes realizaba una de las cientos de sentadas protesta que contra la misma cadena circulaban ya por todo el país. La diferencia es que, en esta, el departamento de policía local pertenecía al lobby segregacionista e hicieron la vista gorda a las violentas reacciones del respetable. En la imagen se ve a cuatro estudiantes -tres blancos y solo uno de color- siendo humillados y vejados por la facción racista con azúcar, ketchup, sal e incluso trozos de vidrio. Al fondo, agentes del FBI con gafas de sol oscuras, observan permisivos la reacción de los acosados para intervenir solo en caso de réplica.
                                             Antes                                Ahora                                                                    
Los ’4 de Greensboro’ en la primera sentada de 1960, y el lugar tal como se conserva hoy en su homenaje.

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La foto dio la vuelta al mundo y ha sido incluida en decenas de manuales de historia y pro derechos civiles. Tres años de movimiento “Sit-in” fueron necesarios para obligar al entonces presidente Lyndon Johnson a modificar la constitución para abolir la discriminación racial.

Y todo comenzó por el pequeño desafío de cuatro hombres.


Rocio

jueves, 21 de abril de 2011

Claus von Stauffenberg

El coronel Claus Von Stauffenberg es el personaje más conocido de la oposición interna debido a la tenacidad que mostró y su persistencia en proclamar  un  golpe de  Estado.
Vida y ascenso de Stauffenberg
Nacido en Baviera el 15 de noviembre de 1907, ingresó en el ejército con apenas 18 años. Aunque al principio su familia no se opuso al ascenso del régimen nazi al poder, más adelante se forjaría su repudio en la noche de los cristales rotos, en 1936, donde la crueldad de las SS. frente a la comunidad judía le haría aborrecer y condenar al régimen al cual servía.
En 1937 alcanzó el grado de capitán, siete años después alcanzó el puesto de  teniente coronel, trasladándolo a África con la décima división Panzer. En Túnez, en 1943, su vehículo fue sorprendido por un avión militar inglés. En el ataque perdió el ojo izquierdo, la mano derecha y los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Durante todo este tiempo, iba acrecentándose la necesidad de sublevarse frente al régimen bajo el cual estaba subordinado, y liberar a Alemania del tirano que tenía en el poder. Iría fraguando su necesidad de pasar a la acción.
Al volver a Berlín y curarse de sus heridas, se puso bajo el mando del general Friedrich Olbricht. Dicho general era miembro del comité de resistencia que estaba perfilando un plan para matar a Hitler.
Apenas un año más tarde fue ascendido, con 36 años de edad a coronel “im Generalstab” (de Estado mayor). Esto le dio acceso a las reuniones del comité de operaciones que Hitler presidía en persona. No ascendió únicamente en el plano oficial, sino que en 1943 había comenzado a liderar la rama militar del círculo de Kreisau, constituida por civiles cuya opinión con respecto al führer era que estaba llevando a la ruina a Alemania   y que la derrota frente a los aliados era inminente. Lideraba dicho círculo el conde Helmuth James von Moltke, entre otros.
El Plan de la resistencia
El comité de resistencia tenía planeado eliminar, por medio de Stauffenberg, a Hitler, Himmler y Göring en una reunión donde asistiesen los tres, para así deshacerse del núcleo duro de la doctrina política. Dicha reunión debía llevarse a cabo lejos de Berlín, por eso se estableció que el atentado se daría en la guarida del lobo.
Tras esto, un general desde Berlín debía inculpar a las SS de la agresión y neutralizarlas con el ejército de reserva. Las comunicaciones debían cortarse en distintos puntos del país y de las zonas ocupadas para propiciar la confusión. En las principales ciudades del país, diferentes participantes de la conspiración se encargarían de arrestar a la gestapo y a la policía allí imperante. Con la SS y la gestapo encarceladas y los máximos dirigente de la cúpula nazi asesinados, el círculo Kreisau pensaba organizar un gobierno provisional desde el cual pactar la paz con los aliados.

Los atentados anteriores al 20 de julio de 1944

Antes de llegar Stauffenberg al círculo Kreisau, en marzo de 1943, el Teniente general Tresckow y el teniente Schlabrendorff introdujeron una bomba en el avión en el que viajaba el Führer. Dicha bomba no explotó puesto que fue situada en la zona de mercancías, en el sótano del avión, donde las bajas temperaturas evitaron que estallase.
Justo dos semanas después, otro componente de la oposición de Hitler intentó aniquilarle con una bomba en Berlín, en una exposición de armas. De nuevo, otro atentado frustrado.
Ya bajo la dirección de Stauffenberg en el año 1944 hubo varios  atentados más: un colega del coronel, Axel Vom den Busche, quiso realizar un ataque suicida. Tras su fracaso, se quiso repetir dicho golpe, pero Vom den Busche cayó gravemente herido unas semanas antes de la planeada  agresión.  Los  miembros disidentes se exasperaban. No había manera de conseguir asesinar al Führer, los aliados estaban cada vez más cerca y estaban perdiendo la guerra de una forma estrepitosa. Por no hablar de las barbaridades de los campos de concentración, instituciones que anhelaban erradicar cuanto antes.
El 7 de julio de ese mismo año, Stauffenberg creyó que había llegado el momento. La conspiración se preparó en el palacio de Klessheim, cerca de Salzburgo, donde el general Stieff debía detonar una bomba.
El general Stieff se arrepintió en el último momento, dejando pasar una oportunidad irrepetible.
Tal fue la frustración de Stauffenberg que decidió no delegar nunca más en nadie, y que el próximo atentado sería el definitivo. Así pues, llegamos al 20 de julio de 1944
El atentado del 20 de julio de 1944
Claus von Stauffenberg, en calidad de Coronel del Estado mayor, poseía la oportunidad de asistir a las reuniones con
Stauffenberg, el primero por la izquierda, en presencia de Hitler
Hitler. Y durante algún tiempo, asistió con el maletín de la bomba a todas las reuniones que se le presentaban, hasta que el 20 de julio vio la oportunidad. Pidió que se le llamase desde Berlín y se requiriese su intervención telefónica, para así tener un pretexto con el que salir de la sala.
Así fue como transcurrieron los eventos, hasta el momento en que el coronel Stauffenberg desapareció. Entonces, uno de los asistentes cercanos a Hitler notó que el maletín le molestaba y lo cambió de sitio, alejándolo del Führer.
Stauffenberg vio cómo estallaba la sala donde había depositado el maletín minutos antes y salió del recinto convencido de su hazaña.
Hitler no fue mortalmente alcanzado por la explosión, apenas tuvo magulladuras en la cara y en el brazo izquierdo.
¿Qué falló?
Fueron varios factores. En un principio, se pensaba que la reunión iba a tener lugar en el sótano, así pues las paredes hubiesen retenido la onda expansiva y todos los presentes hubieran perdido la vida. Sin embargo, el sótano era ocupado esos días por miembros de la Organización Todt, por lo que se instalaron en una nave en la superficie. El día era caluroso, así que se abrieron las ventanas. Éstas dispersaron la onda de expansión de la bomba minimizando notablemente sus efectos. Hitler se hallaba agachado sobre la mesa de roble de la sala justo en el momento en que estallaba el explosivo. Dicha mesa le sirvió de escudo, absorbiendo ella todo el golpe y estallando en mil astillas.
De nuevo, el Führer parecía estar protegido por algún tipo de ser divino. Pero lo peor era, que Stauffenberg ya volaba hacia Berlín, convencido de su éxito, ignorante de la realidad de los hechos.
Muerte y caída de Stauffenberg
Hacia las once de la noche de ese mismo día, el general Fromm, supuesto aliado del círculo de Stauffenberg arrestó a sus colegas en un acto de traición. Se había enterado de que el dictador nacionalsocialista había sobrevivido por ello, y para salvar la vida, decidió adoptar una postura nueva y condenar a sus compañeros.
Él mismo condenó a muerte a la cúpula de la oposición: Stauffenberg, el general Olbricht, el general Beck y otros.
Poco más tarde de las doce de esa noche, dichos disidentes eran fusilados. Pero Fromm no quedó indemne. Su interés en eliminar rápidamente a sus ex-aliados levantó sospechas, hasta que al final el vínculo salió a la luz y fue ejecutado también. Se dice que Stauffenberg murió pronunciando las siguientes palabras: Es lebe das heilige Deustchland!, (¡viva la sagrada Alemania!).

EL TESORO DE LOS ZARES DE RUSIA



Tannenberg 26-29 de agosto de 1914: el ejército imperial ruso mandado por Samsonov es rodeado, atacado y aniquilado por los ejércitos prusianos al mando de Hindenburg y Ludendorff. Un año más tarde, el Zar le retira el mando al Gran Duque Nicolás. San Petersburgo (hoy Leningrado) se ve amenazada por el avance alemán.

El mismo Nicolás II, emperador de Rusia, se pone al frente de las operaciones de guerra. Por precaución, el tesoro del Estado es retirado de las cajas del Banco Imperial y transferido a algún lugar más hacia el este. La moral de los soldados se ve profundamente afectada por la retirada, pero más aún por la falta de material y víveres.

El parlamento, <la Duma del Imperio> constata a comienzos de 1915 la situación siguiente: .... Nuestro valeroso ejército, después de haber perdido más de cuatro millones de hombres entre muertos, heridos y prisioneros de guerra, no solamente se bate en retirada , sino que quizás siga retrocediendo. Hemos sabido también las causas de esta retirada que nos produce tanto dolor. Hemos sabido que nuestro ejército, para combatir al enemigo, no dispone de armas iguales y que, mientas nuestro adversario lanza sin descanso sobre nosotros una lluvia de plomo y acero, nosotros no le enviamos como respuesta más que un número muy inferior de obuses.

Hemos sabido también que, mientras nuestro enemigo posee abundante artillería, ligera y pesada, nosotros carecemos casi por completo de esta última. Y en cuanto a los cañones ligeros, están ya tan usados que pronto comenzarán, uno tras otro, a ser inutilizables.» La Duma constata las debilidades del ejército imperial y las subraya para conocimiento del Zar; Rasputín (imagen derecha) , por su parte, bosqueja un cuadro general de la situación aún más sombrío.

He aquí lo que le escribe a Nicolás II en 1915: <Querido amigo: Te lo repito una vez mas. Una negra nube se cierne sobre Rusia: todo son desgracias y sufrimientos sin número; todo es sombrío y en ningún punto del horizonte diviso un rayo de esperanza... Por todas partes lágrimas, un océano de lágrimas... en cuanto a sangre?... No encuentro palabras. Es un horror indescriptible... Sé, no obstante, que todo depende de ti. Los que desean la guerra no comprenden que es nuestra perdición... Duro es el castigo celeste cuando Dios nos quita la razón, pues se trata entonces del principio del fin. Tú eres el Zar, padre del pueblo. No dejes, pues, que triunfen los insensatos y que el pueblo se pierda con ellos... Venceremos a Alemania, sí, pero ¿qué será de Rusia? De verdad te lo digo: a pesar de nuestra victoria, no habrá habido desde el principio de los siglos un martirio más espantoso que el de Rusia. Se verá sumergida en un mar desangre y su ruina será total.»

En este clima poco propicio para la guerra el Zar se mueve solo. Eso explica su decisión de llevar a lugar seguro el tesoro del Estado. Pero las consideraciones militares, el temor de ver al enemigo apoderarse de la capital, no son las únicas causas que explican la evacuación del Tesoro. Los informes sobre la situación interior no son nada tranquilizadores. Nicolás II parece precaverse a la vez contra un golpe de estado militar y una sublevación popular. (Sobre este aspecto de la situación no faltan los documentos, que por cuestiones de espacio no lo mencionaremos en esta página)

A los fines de alejarlo del ejercito Nicolás Nicolaievich fue nombrado comandante del ejército del Cáucaso, mientras el Zar en persona se hacía cargo del mando supremo de las fuerzas rusas. También en eso siguió los consejos de Rasputín.





Una mañana de verano, mil millones de rublos-oro toman el camino de Kazán, en el valle del Volga. Diez mil cajas llenas de piezas de oro y otros tantos sacos con divisas extranjeras, decenas de cajas con lingotes de platino y diez cofres de pedrerías, diamantes, esmeraldas y rubíes del Ural y Siberia. El tesoro es puesto a salvo en los sótanos blindados del banco de Kazán. Todavía se encuentra allí cuando en 1917 estalla la revolución bolchevique.

En San Petersburgo, rebautizada con el nombre de Petrogrado al comienzo de la guerra para hacer desaparecer el nombre de origen germánico de la ciudad, la vida se ha hecho tan dura para el pueblo que el descontento aumenta día a a día. La situación es semejante en la mayor parte de las grandes ciudades. La multitud forma colas ante las panaderías con un frío bastante intenso. Tras dos horas de espera, de murmullos, de quejas, cada cliente recibe una libra de pan negro y nada más. Al mismo tiempo cada uno se informa y habla.


A pesar de la vigilancia de la policía, las noticias circulan clandestinamente:

<Esto no puede continuar.»

<Ayer el pueblo forzó las puertas de una panadería.> «El vino sólo está hecho para los “bien vestidos” y los extranjeros.>

<Los tranvías están en huelga.>

El 25 de febrero de 1917 ocurre el primer incidente grave... La policía es desarmada en la explanada Nevski de Petrogrado... La tensión sube, el ejército fraterniza con el pueblo y los soldados se niegan a disparar o a cargar....

El embajador de Gran Bretaña le dice a Nicolás 11: «Señor, Vuestra Majesta
d debe recordar que el ejército y el pueblo forman un todo y que, en caso de revolución, la dinastía no puede contar más que con una pequeña parte del ejército.>






El 15 de marzo, el Zar se ve obligado a abdicar. Alejandro Fedorovich Kerensky, miembro del partido socialista revolucionario, jefe del grupo laborista y jefe de la oposición de izquierda en la Duma, se conviene en el principal hombre político del gobierno provisional de la república, colocada bajo la presidencia de un viejo liberal, el príncipe Lvov.

Durante ocho meses, el gobierno republicano mantiene a Rusia en la guerra al lado de los aliados. Pero, a excepción de Kerensky (imagen) , los miembros del gobierno provisional son poco populares y poco eficaces. Las repetidas crisis acarrean la dimisión del príncipe Lvov y la toma del poder por Kerensky.

Pero la debilidad del gobierno republicano no permite ninguna acción decisiva. El 7 de noviembre’ los bolcheviques están ya en el poder. En los tres días que siguen anuncian la negociación de una paz inmediata con Alemania y la confiscación sin indemnización de todas las propiedades agrícolas importantes.

Las tierras son distribuidas a los comités agrados y a los consejos de campesinos. Lenin es puesto al frente del Consejo de los comisarios del pueblo. Kerensky escapa en un automóvil de la embajada de Estados Unidos. Antes de marchar al exilio intenta transferir el tesoro del Estado. ¿Pensó acaso hacerlo pasar al extranjero como algunos han escrito? De todas maneras se trata de un tesoro embarazoso.


Está lejos de Petrogrado y Kerensky no tiene elementos seguros, policías o militares, para encargarles el traslado de semejante fortuna; así que Lenin (imagen derecha) lo hereda cuando se hace cargo del poder. Su primer cuidado es el de confiar su custodia a su célebre Tcheka, la policía política. Uno de los agentes de esta policía es nombrado Gossoudarstvenrijbank en Kazán. Conocemos el nombre de este hombre de confianza de Vladimir Ilitch Ulianov, Lenin; se llamaba Popov.

Tenía como misión la guarda del tesoro, pero además, y como consecuencia, la vigilancia del Comisario del Pueblo lovarich Muraviov, miembro del partido socialista revolucionario y que había sido puesto al frente de la región de Kazán. La precaución no es inútil, pues ya llegan a las puertas de Kazán los ejércitos antibolcheviques apoyados por los checos, aliados del Zar en la guerra contra Alemania y reagrupados en Rusia ante el avance alemán y —tras un período de vacilación— hostiles al Kremlin en el que Lenin acababa de instalar su gobierno.

El comisario del pueblo, Muraviov, considera propicia la ocasión. Traiciona a la revolución y se pasa al bando de los "blancos", o sea, de los partidarios del Zar. Intenta proclamar una República independiente del Volga. Multiplica los mítines y las llamadas al pueblo, que duda. Una tarde, la reunión es más agitada que de ordinario y Muraviov resulta muerto de un balazo por un guardia rojo fiel a Lenin.

Antes de que los checos hayan podido alcanzar el tesoro, llega Ordjonikidzé, nuevo comisario del pueblo en Kazán. Casi al mismo tiempo, en la ciudad de Ekaterinemburgo, al final de una noche de julio, Nicolás II, la emperatriz, el Zarevich, las cuatro princesas de Rusia y una sirvienta son muertos por los disparos de los soldados letones, aparentemente siguiendo órdenes de Lenin y Trotski, a la sazón ministro de Guerra, para que los rusos blancos pierdan «su bandera»... Entre las víctimas, una sombra joven y bella, Anastasia —en ruso Resucitada— de la que no se sabe todavía oficialmente si murió ese día. Nueve días más tarde, el 25 de julio de 1918, los checos entran en la ciudad, pero ya es demasiado tarde. Tiene entonces lugar una entrevista secreta, el 26 de julio. en Simbirsk, entre un coronel de la guarnición checa de Kazán, dueña de la ciudadela y un coronel del ejército blanco, y en ella acuerdan apoderarse del tesoro de los Zares.

La operación es minuciosamente preparada. Comenzará el 1 de agosto. El 2 son atacados los guardias rojos, la ciudad es sitiada y los barcos suben por el Volga. Los socialistas revolucionarios prestan una ayuda considerable. No son «zaristas, pero quieren, como los checos, continuar la guerra contra Alemania. Eso explica que se haya hablado de apoyo francés a los antibolcheviques: el jefe de la misión militar francesa, el general Janin, llegado unas semanas antes a Siberia, tenía como objetivo el facilitar todas las posibilidades de mantener la presión al este de Alemania. Es, pues, exacto que en este caso preciso sus emisarios alentaron a los checos en su acción. ¿Intentaron liberar al Zar y a su familia? ¿Intervinieron en la concepción del ataque al Banco del Estado de Kazán? El hecho no ha sido nunca establecido con certeza. El 6 de agosto, el ejército blanco se apodera de 8399 cajas de lingotes de oro, de casi 2500 sacos de piezas de plata y divisas en papel, y de una veintena de sacos con piezas de oro. Avisado por un telegrama, el comandante en jefe del ejército blanco, el almirante Koltchak, felicita a sus oficiales.

El 13 de octubre, siguiendo sus instrucciones, el tesoro es transportado a Omsk, repartido en trenes diferentes. Durante el viaje, uno de los vagones vuelca y las piezas de oro ruedan por el suelo. Los oficiales tienen que hacer uso de toda su autoridad e incluso de las amenazas para conseguir que los soldados de la escolta vacíen sus bolsillos. Pero tras este accidente, la noticia no puede permanecer ya en secreto. Todo el ejército sabe que los «blancos, se han adueñado del tesoro del Estado.


Los soldados creen que les será doblado el sueldo. También Koltchak se hace ilusiones: ¿no le abre el tesoro las puertas de Moscú? En contra de lo que piensa, sólo va a complicarle su tarea. Ante todo porque no resiste a la tentación de reservarse el poder para él solo. El 17 de noviembre de 1918 elimina a todos los civiles que intrigan para conseguir los puestos de responsabilidad y establece una verdadera dictadura militar. Franceses e ingleses le apoyan. Bancos del mundo entero le abren créditos bajo la garantía del oro de Omsk. Los Blancos tienen poco armamento; de cada cien soldados, veinte tienen un fusil; los otros tienen que esperar. Ante esa situación Koltcbak gasta cuanto le parece bien, para equipar a su ejército. según cifras oficiales, dos firmas americanas, Remington Arms y Union Metallic Cartridge, ingresan en un solo verano 125 millones de rublos oro. Pero los Rojos no dejarán que los Blancos se armen, para lo cual lanzan una fuerte ofensiva, gracias a la complicidad de los checos que, una vez más, cambian de campo. Pero, anteriormente, Koltchak ha tenido tiempo de cargar el tesoro en tres trenes que van decorados con los signos de la cruz roja. En su recorrido, además de importantes detracciones hechas por Koltchak, desaparecen 60 000 rublos-oro.

Jamás se ha sabido lo que fue de ellos. El 16 de enero de 1920, tras catorce meses de gobierno, Koltchak es hecho prisionero por los Rojos. El 7 de febrero, la Tcheka lo fusila. Pero, hechas las cuentas, el tesoro del Estado ha disminuido prácticamente en la mitad. Lo que queda es transportado a Moscú por orden de Lenin. ¿Qué fue de los sacos de diamantes y los lingotes de oro en el curso de sus diferentes traslados? ¿Fueron quitados de en medio por Koltchak en Omsk? Un saco de diamantes es encontrado en casa de su amante cuando fue apresada por los Rojos en el último episodio de su aventura... ¿Desaparecieron durante su traslado de Kazán a Omsk? ¿O acaso fueron los checos, vencedores en Kazán, los que se apropiaron de ellos antes de la llegada de los Blancos? A menos que el enviado de Moscú, Ordjonikidzé, tras el asesinato de Muraviov, los colocara en lugar seguro...

En este caso, quizás un hombre conoció esta parte del - secreto acerca del tesoro del Estado. Se trata del mejor amigo de Ordjonikidzé, un tal Iossif Vissarionovich Djuagachvii, un georgiano apodado Stalin (imagen derecha) . A menos que no se trate de una de esas coincidencias en las que a veces se muestra tan generosa la Historia.

Rocio

MACHU PICHU



Estando en un lugar de difícil acceso, Machu Picchu era defendida por su protegida ubicación, que también colaboró en mantenerla escondida durante tantos siglos. Se cree que fue construida hacia 1450 d.C. que estaba habitada por unas mil personas, mayormente sacerdotes y familias de alto rango con sus servidores.



























Machu Picchu es el monumento emblemático del Perú. Fue descubierta en 1911 por el arqueólogo inglés Hiram Bingham, se trata en verdad de uno de los conjuntos monumentales más imponentes e impresionantes del planeta, con toda justicia reconocido Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Escondida entre los riscos y la vegetación frondosa, la antigua ciudad de Machu Picchu permaneció secreta hasta el siglo xx, y ni aún los conquistadores españoles, en su búsqueda de tesoros, la supieron hallar. Machu Picchu estaba quieta, inhabitada y silenciosa entre las nieblas de las montañas peruanas con sus secretos ocultos desde que fuera abandonada ya antes de la conquista.

Era una ciudad fortaleza de los antiguos incas, sobre una montaña entre dos picos, 80 Km. al noroeste de Cusco, Perú. Las extraordinarias ruinas precolombinas comprenden 13 Km. cuadrados de construcciones de piedra unidas por 3.000 escalones. Quizá haya sido la última fortaleza INCA después de la conquista española. Estaba virtualmente intacta cuando fue descubierta por Hiram Bingham en 1911. Bingham (1875-1956) fue un arqueólogo y estadista norteamericano nacido en Honolulú, Hawali. Fue gobernador de Connecticut (1925) y senador (1925-33).







Cuando entre las montañas asoma Inti, el padre Sol, el dios supremo de los incas, muestra una increíble ciudadela armada como un rompecabezas de piezas encastradas, templos en semicírculo, paredes de granito, palacios, casas y escalinatas, una ciudad completa levantada por una civilización que no conocía la rueda ni tenía animales de carga. Debido a su magnificencia, se especula que Machu Picchu haya sido tal vez un refugio de la aristocracia de Cuzco, la capital del imperio inca.

Machu Picchu (machu picchu significa, entre otros sentidos, "montaña vieja" en quechua) se extiende entre los picos Huayna Picchu y Machu Picchu a unos 700 m por encima del valle (2800 m. s.n.m.) y está suspendida entre los altos picos de los Andes peruanos. Fue construida en el siglo XV de nuestra era. Quizá haya sido una ciudad fortificada de unos 1.000 habitantes unida por carreteras a otras ciudades andinas y abandonada en 1572. Machu Picchu nunca fue hallada ni destruida por los españoles y de ahí su notable estado de preservación cuando fue encontrada. Palacios, templos, casas, escaleras, canales, fuentes y terrazas de cultivo en distintos niveles, una obra maestra de planificación y construcción. Aquellas obras se realizaban sin la ayuda de animales de tiro ni herramientas de hierro y el transporte de los grandes bloques de roca se hacía mediante ruedas y palancas.

Aunque ninguno de los edificios es notablemente superior a los otros, se destaca el Templo de las Tres Ventanas, diseñado para obtener maravillosas vistas de los Andes. Éste y otros similares eran construcciones a cielo abierto, seguramente para que los sacerdotes pudiesen observar el Sol, la Luna y las Estrellas. El Sol es el ancestro divino de los incas por el calor y la luz que proporcionaban vida y cosechas.

Actualmente sus ruinas son muy visitadas y tanto arqueólogos como historiadores y antropólogos continúan investigando en ella para conocer aún más sobre costumbres y significados de la cultura Inca.

Rocio

miércoles, 20 de abril de 2011

Batalla de las Termópilas

La Batalla de las Termópilas fue una batalla de la Segunda Guerra Médica en la que se enfrentaron una alianza de poleis griegas lideradas por Esparta y el Imperio persa de Jerjes I.
Se desarrolló durante tres días en el paso de las Termópilas (cuyo nombre se traduce por Puertas Calientes - de θερμός,-ή,-όν caliente y Πύλη,ης puerta; derivaba de los manantiales cálidos que existían allí), en agosto o septiembre de 480 a. C. (en las mismas fechas en que tenía lugar la batalla de Artemisio).
La invasión persa fue una respuesta tardía a la derrota sufrida en la Primera Guerra Médica, que había finalizado con la victoria de Atenas en la batalla de Maratón. Jerjes reunió un ejército y una armada inmensas para conquistar la totalidad de Grecia y, como respuesta a la inminente invasión, el general ateniense Temístocles propuso que los aliados griegos bloquearan el avance del ejército persa en el paso de las Termópilas, a la vez que bloqueaban el avance de la armada persa en los estrechos de Artemisio.
Un ejército aliado formado por unos 7.000 hombres aproximadamente marchó al norte para bloquear el paso en el verano de 480 a. C. El ejército persa, que conforme a las estimaciones modernas estaría compuesto por unos 300.000 hombres, llegó al paso a finales de agosto o a comienzos de septiembre. Enormemente superados en número, los griegos detuvieron el avance persa durante siete días en total (incluyendo tres de batalla), antes de que la retaguardia fuera aniquilada. Durante dos días completos de batalla, una pequeña fuerza comandada por el rey Leónidas I de Esparta bloqueó el único camino que el inmenso ejército persa podía utilizar para acceder a Grecia. Tras el segundo día de batalla, un residente local llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a los invasores un pequeño camino que podían utilizar para acceder a la retaguardia de las líneas griegas. Sabiendo que sus líneas iban a ser sobrepasadas, Leónidas despidió a la mayoría del ejército griego, permaneciendo para proteger su retirada junto con 300 espartanos, 700 tespios, 400 tebanos y posiblemente algunos cientos de soldados más, la mayoría de los cuales murieron en la batalla.
Tras el enfrentamiento, la armada aliada en Artemisio recibió las noticias de la derrota en las Termópilas. Dado que su estrategia requería mantener tanto las Termópilas como Artemisio, y ante la pérdida del paso, la armada aliada decidió retirarse a Salamina. Los persas atravesaron Beocia y capturaron la ciudad de Atenas, que previamente había sido evacuada. Sin embargo, buscando una victoria decisiva sobre la flota persa, la flota aliada atacó y derrotó a los invasores en la batalla de Salamina a finales de año. Temiendo quedar atrapado en Europa, Jerjes se retiró con la mayor parte de su ejército a Asia, dejando al general Mardonio al mando del ejército restante para completar la conquista de Grecia. Al año siguiente, sin embargo, los aliados consiguieron la victoria decisiva en la batalla de Platea, que puso fin a la invasión persa.

Tanto los escritores antiguos como los modernos han utilizado la batalla de las Termópilas como un ejemplo del poder que puede ejercer sobre un ejército el patriotismo y la defensa de su propio terreno por parte de un pequeño grupo de combatientes. Asimismo, el comportamiento de los defensores se ha utilizado como ejemplo de las ventajas del entrenamiento, el equipamiento y el uso del terreno como multiplicadores de la fuerza de un ejército, y se ha convertido en un símbolo de la valentía frente a la adversidad insuperable.

martes, 19 de abril de 2011

LA CAJA DE PANDORA

Por orden de Zeus padre de los dioses, Hefesto dios del fuego, famoso por sus habilidades, formó la estatua de una hermosa doncella. La propia Atenea que, celosa de Prometeo, habíase trocado en su enemiga, echó sobre la imagen una vestidura blanca y reluciente, aplicóle sobre el rostro un velo que la virgen mantenía separado con las manos, coronóla de frescas flores y le ciñó el talle con un cinturón de oro, adornada maravillosamente con policromas figuras de animales. Hermes, el mensajero de los dioses, otorgaría el habla a la bella imagen, y Afrodita le daría todo su encanto amoroso.

De este modo Zeus, bajo la apariencia de un bien, había creado un engañoso mal, al que llamó Pandora, es decir, la omnidotada; pues cada uno de los Inmortales había entregado a la doncella algún nefasto obsequio para los hombres.

Condujo entonces a la virgen a la Tierra, donde los mortales vagaban mezclados con los dioses, y unos y otros se pasmarón ante la figura incomparable. Pero ella se dirigió hacia Epimeteo, el ingenuo hermano de Prometeo, llevándole una caja regalo de Zeus. En vano aquél había advertido a su hermano que nunca aceptase un obsequio venido del olimpico Zeus, para no ocasionar con ello un daño a los hombres; debía de rechazarlo inmediatamente.

Epimeteo, olvidándose de aquellas palabras, acogió gozoso a la hermosa doncella y no se dió cuenta del mal hasta que ya lo tuvo. Pues hasta entonces las familias de los hombres, aconsejadas por su hermano, habían vivido libres del mal, no sujetos a un trabajo gravoso, y exentos de la torturante enfermedad. Pero la mujer llevaba en las manos su regalo, una gran caja provista de una tapadera. Apenas llegada junto a Epimeteo abrió la tapa y en seguida volarón del recipiente innumerables males que se desparramarón por la Tierra con la velocidad del rayo. Oculto en el fondo de la caja habia un único bien: la esperanza; pero, siguiendo el consejo del Padre de los dioses, Pandora dejó caer la cubierta antes de que aquella pudiera echar a volar, encerrándola para siempre en el arca.

Entretanto la desgracia llenaba, bajo todas las formas, tierra, mar y aire. Las enfermedades se deslizaban día y noche por entre los humanos, solapadas y silenciosas pues Zeus no les había dado la voz. Un tropel de fiebres sitiaba la Tierra, y la muerte, antes remisa en sorprender a los hombres, precipitó su paso.

La vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen; todos los males del mundo se habian extendido por la tierra y sólo la esperanza quedó oculta en el fondo del arca.

PARTENON



La Acrópolis, símbolo de la gloria de Atenas


El momento de máximo esplendor ateniense se inicia con Pericles, tras la guerra con Persia, quien a poco de ser elegido como primer magistrado encarga a Fidias la dirección de las obras necesarias para la reconstrucción de la Acrópolis. Ello tuvo como objetivo simbolizar la victoria de Grecia sobre la barbarie y del nuevo predominio de Atenas sobre la Hélade, financiado su proyecto con el tesoro de la Liga Délica, es decir del dinero aportado para la guerra por las ciudades que se encontraban aliadas.

Sin lugar a dudas, desde el neolítico, La Acrópolis ateniense, había servido de refugio y fortaleza natural para el asentamiento de la población. La misma estaba situada en una colina rocosa, en el sur del país. Durante siglos, sucesivos templos fueron levantándose sobre ella, aunque muchos fueron destruidos en épocas de guerras. Los orígenes de esta ciudad hunden sus raíces de forma tan profunda en la tradición griega y su vinculación con antiguas leyendas sobre su fundación. Por ejemplo, su nombre actual proviene de una disputa entre dioses (Poseidón y Atenea) por conseguir el dominio de tan hermoso lugar. Estos acontecimientos y la disposición de los edificios dan un aspecto “desordenado” a la polis, ya que el único elemento articulador del espacio era la vía procesional, relacionada con los ritos más importantes que se llevaban a cabo en la misma.

Fidias, un gran escultor fue el encargado designado por Pericles, de la supervisión y direccion de las obras de reconstrucción de la Acrópolis. La primera en iniciarse fue el Partenón, siguió luego la de los Propileos, luego el templo de Atenea Niké y por último el Erecteion. Una vez concluidos los mismos, el aspecto general de la polis era diferente a la actual, los templos ya no estaban asilados, sino al contrario pasaron a estar insertos en un conjunto armonioso ornado por un sin fin de estatuas de bronce o piedra. Es así, como entre ellas la mas significativa fue la Atenea Prómaco, magnifica obra de Fidias, que se caracterizaba por su gran altura en todo el lugar (9 metros) y a la que los navegantes podían ver desde las aguas.

La Acrópolis ateniense, levantada entre 437 y 432 a.C., fue diseñado por Mnesides y consiste en un pasadizo entre columnas con dos alas desiguales a los lados: una destinada a pinacoteca y otra a biblioteca, que no llegó a completarse. Pero sin lugar a dudas, en Grecia todos los conjuntos religiosos tenían estructuras más o menos similares.



La Atenea Parthenos o “virgen”, con su majestuosa altura (12 metros), fue otra de las grandes esculturas de Atenea para la Acrópolis llevada a cabo por Fidias. El mismo lo realizo en madera y lo revistió de marfil y oro, más precisamente en marfil la parte visible del cuerpo, y en oro traje y ornamentos. Es de aquí donde subyace la idea de construcción del Partenón, edificio principal de todo el conjunto con motivo de cobijo hacia dicha estatua. Esta obra magma, fue realizada por los arquitectos Ictinos y Calícrates, quienes emplazadores el nuevo templo sobre la parte más elevada de la roca, en los años 447 hasta el 435 a.C.

El Partenón, se caracteriza por su imagen de perfección, exactitud que proviene del estilo dórico con algunos toques jónicos. Es considerado el edifico cumbre dentro del proyecto de Pericles, levantado sobre otro templo cuya firmeza data de las guerras medicas, el Hecatompedón, del cual además se aprovecharon algunos materiales.

El templo, peristilo, tiene la proporción clásica de un número de columnas, es decir ocho en este caso, en su parte más estrecha y el doble más una, es decir, 17, en su lado más largo. Concebido en un recinto de mármol con cimientos de caliza. Cada columna mide 10,43 metros de altura. Por su parte, sobre una base de tres escalones, las columnas sostenían un entablamento compuesto por arquitrabe sobre el que se asentaba el friso de triglifos y metopas. En la parte frontal del templo aparecen los frontones, bajo cada uno de ellos hay 14 metropas. El frontón oriental representaba el nacimiento de Atenea y el occidental recordaba la disputa de la diosa con Poseidón.

El Partenón, además en su interior, comprende un pronaos precedido por una hilera de seis columnas, la cual se abría por una puerta de doble persiana a la celia, separada la misma por un muro macizo, dispuesto de cuatro columnas jónicas. Solamente se abría esta sala hacia el opistódomo, es decir hacia el oeste en dirección simétrica del pronaos.

Esta obra arquitectónica se caracterizaba aun más por su unidad y equilibro, basado fundamentalmente en sus cuidadas proporciones fijadas a partir de un módulo inicial tomado del diámetro de la parte inferior de la columna: 1,10 m. pero los arquitectos, como en otros templos griegos también, introdujeron una pequeña variación para lograr un efecto óptico de sorprendente liviandad. De hecho, las columnas, con una ligera circunvolución en su parte central, no están verticales, se inclinan cada vez más hacia su interior y las cuatro angulares son cada vez más gruesas. Todas ellas se elevan además sobre un basamento que no es horizontal sino que tiene una ligera curvatura que culmina en el centro de los laterales. Y por lo tanto, el resultado final es un espléndido templo ateniense, el Partenón.



Tradicionalmente se ha atribuido la decoración escultórica del Partenón —ubicada en frontones, metopas y friso- a Fidias, aunque es difícil precisar qué parte del trabajo es obra de su taller. Se supone que él se ocupó de hacer los moldes en yeso o en arcilla que más tarde sus ayudantes pasaban al mármol. El frontón occidental representaba la contienda de Atenea y Poseidón por el patronato de Atenas: la diosa hizo brotar del suelo de la Acrópolis el olivo, y el dios el caballo. Venció la diosa porque, según los atenienses, el árbol proporciona más riqueza que el animal.

El frontón oriental ilustraba el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. En las metopas, un total de 92 cuadros de metro y medio de altura en altorrelieve, se representaron la gigantomaquia —lucha de los dioses y los titanes— en el lado este, la centauromaquia —contienda de los lapitas con los centauros— en el sur, y la amazonomaquia ---batalla contra las amazonas y los bárbaros en la guerra de Troya— en el lado occidental. Las metopas del lado norte, probablemente dedicadas a la destrucción de Troya, están prácticamente perdidas. La elección de los temas no es casual: la gigantomaquia recordaba que Atenas había vencido en la lucha contra la barbarie personificada en los persas, del mismo modo que los dioses habían vencido a los titanes e impuesto el orden en el Olimpo.

El friso, que recorría el interior de la celia, representaba el tema de la procesión de las Panateneas, festividad que se celebraba cada cuatro años en honor de la diosa. Fomentada desde la segunda mitad del siglo VI a. C. por Pisístrato, se suponía instaurada por el mismo Teseo. Toda la ciudad se reunía para llevar a la estatua de la diosa un manto de lana (peplo). Estos relieves estaban situados a considerable altura, por lo que la parte superior se hizo un poco más profunda que la inferior (unos 5 cm) y se inclinó hacia afuera, para evitar que el observador perdiera detalles debido al reflejo de la luz. Todas las figuras estaban pintadas con vivos colores, pero la policromía se ha perdido. Se conoce la ubicación de estos grupos escultóricos gracias a los dibujos del pintor francés Carré, que en 1674 formaba parte del séquito del embajador de Luis XIV en la corte turca. La procesión comienza en el lado occidental y sigue caminos paralelos por los flancos norte y sur.

El principio lo componen un grupo de jinetes con sus caballos encabritados, que se van serenando a medida que avanza el desfile. Delante de ellos están los carros con sus aurigas, después, un grupo de: ancianos y de músicos: preceden a los conductores de animales para el sacrificio (ovejas y bueyes). La ceremonia propiamente, dicha tiene lugar; en el lado oriental, al que. se acercan las jóvenes-atenienses ataviadas con hermosos peplos. - En el centro, un’ joven hace entrega del manto doblado a un magistrado, en presencia de la sacerdotisa de Atenea; contemplan la escena varios dioses y héroes sentados, cuya presencia no es advertida por: los mortales. Estilísticamente se notan diferencias de unos relieves a otros, debido a la intervención de numerosas manos y a que unas placas se labraron en el taller y otras cuando ya estaban colocadas en el edificio. Rasgos unificadores son el modelado airoso y natural de los paños, el perfecto estudio de las anatomías y las expresiones serenas. Todo ello marca la cima del clasicismo en la escultura griega. El Partenón, al igual que todos los templos’ griegos, estaba pintado. Se supone que las estrías de las columnas estuvieron decoradas en rojo; los ábacos, en azul; los triglifos, en azul y amarillo, y los fondos de los frontones y las metopas, en rojo.

El Partenón permaneció prácticamente intacto hasta el siglo y d. C., cuando se retiró la estatua de Fidias y se convirtió en iglesia cristiana consagrada a la Virgen Theoto kos. Hacia el siglo VII sufrió algunos cambios estructurales en su interior. Los turcos tomaron la acrópolis en 1485 y Convirtieron el edificio en mezquita, para lo que levantaron un minarete en el lado sudoccidental. El conjunto ha llegado en muy malas condiciones hasta nuestros días porque albergó en su interior un polvorín, y en 1687 una granada lanzada por los venecianos durante el sitio de Atenas lo dañó gravemente. A comienzos del XIX se arrancaron la mayor parte de los relieves, que fueron vendidos al Museo Británico; algunos restos de escultura se conservan en el Louvre, Copenhague y Atenas. El Partenón resultó seriamente dañado por un terremoto en 1894; el arquitecto Balanos trató de reconstruirlo a principios del siglo XX por el procedimiento de la anastilosis, un tipo de intervención Consistente en recuperar los fragmentos y tratar de restituirlos al lugar que ocupaban originalmente. En esta restauración se cometieron graves errores. En los últimos tiempos, el edificio sufre un peligroso deterioro por el turismo masivo y la contaminación

ROCIO