domingo, 1 de mayo de 2011




Caballo Loco, gran líder indígena norteamericano.

Si hay un caudillo en el mundo que merece mi respeto y adoración es el líder indígena Sioux Caballo Loco, quien jamás agachó la frente ante la codicia y la crueldad del gringo blanco que devoraba las tierras de los nativos. Aunque algunos historiadores, escribiendo desde la perspectiva del blanco usurpador, han vilipendiado su nombre llegándolo a tildar hasta de gay y sanguinario, Caballo Loco es uno de los eternos héroes de la historia.

Hacia 1844, un hermoso bebé indígena de extraños cabellos castaños viene al mundo cerca de Bear Butte en lo que hoy es el estado de Dakota del Sur. Su madre es hermana de un gran cacique y su padre un dirigente muy sensato. Lo apodan Colochón por su bellísima cabellera castaña y crespa, rara de por sí en un indígena.

Desde chiquito, Tashunkewitko (el cual es su nombre de pila) mostró una aguda inteligencia, gran sentido del humor, probidad a toda prueba y una belleza física increíble. Su niñez la pasó presenciando poco rastro de hombres blancos, y cuando estos aparecían eran comerciantes o soldados solos. Desde chico adoró a los caballos, y sus padres no tardaron en conseguirle uno. En 1851 Colochón fue al Consejo del Gran Tratado de Fort Laramie.





En ese cóclave, los Sioux acordaron que los blancos pudieran pasar por sus tierras a cambio de un suministro anual de bienes de consumo. Pero tres años más tarde, el joven indio es testigo de una atroz masacre en Grattan, y poco después entra en trance para tener una visión que le llama a ser guerrero en lucha por los derechos de su pueblo. En 1857 Colochón fue a otro consejo, y un año más tarde, tras desplegar su gran valor en su primera batalla se gana el nombre con el cual la historia lo recordará siempre:Caballo Loco.

Para 1865 una coalición de fuerzas aliadas de indios Cheyennes y Sioux hacen una redada por Julesberg, Colorado. Caballo Loco aprovecha para rescatar compatriotas suyos que estaban siendo echados de sus tierras en Laramie, Wyoming.

En 1868 las hostilidades entre el gobierno gringo y los indios han escalado. Caballo Loco se enfrenta a tropas norteamericanas en los fuertes Phil Kearny y CF Smnith. Ese mismo año, líderes Sioux firman tratado con el gobierno yanqui mediante el cual se garantizan los derechos de cacería de los indios en las Lomas Negras y la zona del Río Powder. En 1870, Hump, el tutor y gran amigo de Caballo Loco, muere en combate contra los Shoshones, y la desgracia toca a las puertas de Caballo Loco.

Resulta que desde chavalo se había prendado de una mujer encantadora llamada Mujer de Búfalo Negro. Desgraciadamente esta mujer se había casado con otro pero Caballo Loco no renunciaba a sus amores con ella. Cuando el furibundo marido de Mujer de Búfalo Negro los pescó en romance, hirió a Caballo Loco con una bala en la mandíbula. Aunque Caballo Loco no murió, le quedaría la cicatriz de por vida, y tuvo que resignarse a que su amada no era suya. Posteriormente esta adúltera mujer regresó con su ultrajado esposo solo para parir a una criatura que "misteriosamente" tenía la misma cabellera que Caballo Loco.





Sus paisanos le despojaron de la camisa que simbolizaba su liderazgo, y no salió de las desgracia social en la que estaba hasta que se casó en 1871 con Chal Negro, una linda joven que haría de todo por hacerle feliz. En 1871 Caballo Loco sufriría por la muerte de su hermano, Halconcillo, pero poco después de su boda Caballo Loco probaría las mieles de la paternidad cuando su mujer le dio una hija a quien llamaron Todos Le Temen. Esta niña era la adoración de Caballo Loco, quien dejaba cualquier cosa por jugar con ella.

Sin embargo, los deberes de líder pronto llevaron a Caballo Loco a irse con el gran cacique Toro Sentado a atacar una expedición del Ferrocarril del Pacífico Norte cerca del río Yellowstone. Mientras Caballo Loco andaba en aventuras bélicas, en 1874,su idolatrada hijita murió de cólera. Fue patética la escena cuando Caballo Loco regresó a casa cargado de flores para su niña y tras buscarla por doquier, su mujer le debió confesar que la niña había muerto.

Loco del dolor, Caballo Loco fue a exhumar los restos de la niña para besarla por última vez. Posteriormente le hizo una nueva tumba en la que depositó collares, dulces y otros juguetes para que acompañaran a su muchachita en el supuesto viaje al más allá de la muerte. Caballo Loco jamás se pudo recuperar de la muerte de su hija, y aunque siempre fue tierno y juguetón con los niños, no tuvo más descendencia. Para colmo, su esposa se consumía poco a poco a merced de una galopante tisis.

En 1874 el excéntrico y cruel ex héroe de la Guerra Civil, el chele George Armstrong Custer, ya andaba dispuesto a masacrar indígenas. El muy desgraciado chele se fue a las Lomas Negras y reportó que ahí había oro. Los signos del dólar aparecieron en los ojos de los gringos, y en 1875 los cheles quisieron comprar a precio de guate mojado el territorio Sioux en el Consejo de Palo Solo. Al no ceder los indios, el gobierno gringo ordenó que los llevaran como ganado apestado a una reservación.

En 1876, Caballo Loco aunó fuerzas nuevamente con Toro Sentado y miles de guerreros Sioux y Cheyenne en el campamento del valle de Little Bighorn. En una de las batallas más sangrientas de la historia, Caballo Loco y Toro Sentado hicieron morder el merecido polvo de la derrota al general George Crook en la Batalla de Rosebud River. Poco después se daría la legendaria Batalla de Little Bighorn, donde el asqueroso George Armstrong Custer supo con cuántas papas se hacía un guiso indio. Custer fue capturado y eliminado en esta sangrienta batalla. Solo un corcel vivió como testigo mudo de la barbarie.

En 1877, Caballo Loco, cansado de verse cazado por el gobierno gringo, se entregó en Fort Robinson, Nebraska. Los soldados gringos lo echaron preso. Un 5 de octubre de 1877 un desalmado soldado gringo le asesinó vilmente clavándole una bayoneta por la espalda, alegando estúpidamente que Caballo Loco trataba de huir. Al morir, el bello indio tenía solamente 33 años, la edad de Cristo. Por lo menos al morir joven, su recuerdo de infatigable herrero y líder honesto quedó intacto. Se ahorró de una gran verguenza de ser exhibido como trofeo de guerra, que fue lo que le pasó al gran apache Jerónimo cuando Teodoro Roosevelt lo exhibió en un carro descapotable en un desfile político a inicios del siglo XX.

Hoy, Caballo Loco simboliza el espíritu de libertad y justicia de los indígenas norteamericanos y la resistencia activa de esa noble raza que fue despojada de tierras, esperanza, alimento y dignidad por la cochina codicia del blanco.

Rocio

sábado, 30 de abril de 2011

Bomba Atómica sobre Nagasaki

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron ataques nucleares ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos de América, contra el Imperio del Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclear Little Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes 6 de agosto de 1945, seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Hasta la fecha estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia. Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad había fallecido los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación. Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.

viernes, 29 de abril de 2011

Geronimo, el último Apache

Esta fotografía es del Jefe Renegado Apache Geronimo. La foto fue tomada por Edward Curtis.
Edward Curtis fue un aventurero y fotógrafo americano. Fotografió el modo de vida y la desaparición de los nativos americanos a fines del 1800 y principios de 1900.
Geronimo dirigió numerosos ataques contra los EE.UU. y a los intereses de México en los años comprendidos entre 1858 y 1886. En un momento dado, más de 5000 hombres de las tropas de los EE.UU. fueron asignados para la captura de Geronimo. Esta cifra representaba aproximadamente el 25% de todo el ejército de EE.UU. en el momento. Él y su banda de guerreros se encontraban entre los últimos grupos de nativos americanos que resistian a la autoridad gubernamental de los EE.UU.. Este último vestigio de independencia llegó a su fin el 4 de septiembre de 1886 cuando Geronimo se entregó al General Nelson Miles, cerca del Esqueleto Canyon, Arizona.

EL EMBALSE DE REVERÉS...Santa Cruz de Tenerife.

                                                                           Embalse       de         Reverés

... Hace ya muchos años, mi tocayo y yo preparamos este trabajo de un caso que sucedió antes incluso de nacer nosotros. Lean detenidamente y procuren entender este otro misterio de nuestra isla de Tenerife, y como todo cuento, comienza así:

Había una vez, hace mucho...mucho tiempo...




...alrededor del año 1905 comenzaron las obras de construcción de un pequeño embalse, por parte de un belga afincado en Tenerife, conocido como el Sr. Reverés. Sus intenciones primeras eran las de instalar una pequeña central hidro-eléctrica para surtir a la capital de la isla. Al final no pudo llevar a buen puerto su proyecto inicial y aprovecharon la presa para embalsar agua y usarla para el regadío de las huertas de la zona. El muro tiene unos 27 metros de altura máxima y una considerable capacidad de almacenaje, tras la última remodelación para darle su actual aspecto y uso.

Está ubicada en el tramo medio del cauce del barranco del Valle Tabares y sus “curiosidades” comenzaron ya durante las obras de la misma. La ampliación actual se estaba realizando durante los años 1943-44. Para transportar el cemento y demás materiales se utilizaban 4 camellos (Lorito, Niño, Mulato y Pajarito) con los que transitaban entre este lugar y la cercana ciudad de La Laguna. Los camellos, al acabar la jornada, quedaban amarrados en el fondo de la presa que esos momentos había sido vaciada para facilitar las obras y limpieza del fondo. Durante la jornada del 4 de mayo de 1944, la población se vio sorprendida por unas lluvias torrenciales que en pocos minutos dejó incomunicados a los pocos vecinos de la zona de la presa, no pudiendo regresar a sus casas muchos de ellos y teniendo que pedir a sus vecinos que les dejasen dormir en el lado del cauce donde les pilló la inundación. Los encargados de las obras pensaban que cuando todo aquello pasara y pudiesen salir de sus casas sin peligro para sus vidas, podrían ir a ver que había pasado con los camellos a los que ya daban por ahogados en el fondo de la presa, pues veían como el agua desbordaba por encima del muro principal. Cual no sería su sorpresa cuando a la mañana siguiente llegaron a las inmediaciones y vieron que los camellos se habían soltado solos y se habían refugiado en un saliente del barranco donde aguantaron toda la noche, mojados pero vivos.

Cuentan que abrieron las compuertas para vaciar la presa por completo y una vez hecho volvieron a cerrarlas y con el agua que aún seguía corriendo por el cauce volvió a llenarse por completo una segunda vez. ¡Aquello eran lluvias y no lo de ahora! (como dicen algunos de los mayores del lugar).

Lo que vamos a contar a continuación no lleva nombres pues algunos familiares y testigos presenciales están aún vivos y queremos guardar su privacidad.

Parece ser que por los años 50, cuando ya la presa tenía su aspecto actual, ocurrieron algunos hechos digamos que “bastante peculiares”.

Nos cuentan que en aquellos años llamaron a filas, para incorporarse al cuartel a un mozo del barrio, sus amigos le contaron mil batallas (como diríamos actualmente: leyendas urbanas) sobre lo que le pasaría en la “mili”, que si vacunas por la espalda que le podían dejar paralítico, le llevarían lejos de su familia, y un largo etcétera que parece ser que el pobre chaval no asimiló bien y se vio superado por todo aquello. Unos días antes de incorporarse a filas, desapareció de su casa y nadie le encontraba por ningún sitio.





Le buscaron por todos lados, cuando una vecina encontró su gorra y unos cigarrillos junto al muro de la presa, sus familiares directos los reconocieron como del desaparecido y temiéndose lo peor llamaron a la Guardia Civil. Los buzos de la benemérita confirmaron los temores de la familia cuando sacaron del fondo de la presa, el cuerpo sin vida del joven.

Total que como era un suicida (en aquella época las cosas eran así) no lo entierran en camposanto sino en un aparte del cementerio. El caso es que al poco tiempo, los vecinos de la charca, empezaron a ver al atardecer y durante la noche, la figura de un hombre al que ellos mismos y sus familiares directos, identifican con total certeza como el joven suicida, y ... he aquí lo curioso del caso, ... que se paseaba durante horas a la vista de los vecinos que acudían allí a verle ... caminando sobre el muro de la presa y luego sobre las aguas de la charca, hasta que desaparecía. Esto duró algunas semanas hasta que algunos vecinos se apiadaron de su "alma en pena" y reunieron algún dinero para ir a la Basílica de Candelaria (Patrona del Archipiélago de Canarias) y ofrecerle unas misas y unas velas por el eterno descanso de su alma en pena. Y según contaban esos vecinos, poco a poco fue dejando de vérsele pasear su pena sobre las aguas de la Charca de Reverés.

A mi me impactó mucho la historia, y es más uno de los testigos directos de lo ocurrido, contaba que él lo vio con total nitidez, pero que aún así él no entendía como podía estar ocurriendo aquello y por lo tanto no creía lo que sus ojos le mostraban, ya que un hombre no puede caminar sobre las aguas.

Actualmente una modesta y casi olvidada cruz de madera, puesta junto al muro de la presa, nos recuerda que allí perdió la vida un joven al que las burlas y mentiras de sus vecinos le llevaron al suicidio.

Otra abuela de la zona nos contó que cuando ella era una niña, iba a diario a llevarle la comida a su padre a la huerta donde trabajaba y que para llegar hasta dicho lugar tenía que pasar por un sendero casi a la orilla del agua. En alguna ocasión había visto como una sombra grande nadaba sumergida en las aguas y la seguía durante un trecho del sendero, eso la asustaba mucho y salía corriendo hasta llegar donde trabajaba su padre. Pero que una vez, la cosa pasó a mayores, pues al pasar por dicho lugar lo que pudo ver fue como una gran “manta oscura” que flotaba sobre las aguas y que la seguía de cerca. Ella contaba que aquello era algo de alguna clase de tela o tejido grueso que flotaba sobre las aguas y perfectamente visible, que nadaba a gran velocidad y la seguía en su caminar por el pequeño sendero junto al agua. Aquello fue demasiado para su infantil mentalidad y corrió de regreso a su casa a refugiarse. (Ese día su padre se quedó sin comer) A partir de aquella ocasión la niña se negó a volver a pasar por ese lugar y hasta el día de hoy.



Por otro lado, también nos contaron que, en otra ocasión, en la zona de la cabecera de ese barranco, trabajaba a diario una cabrera con su rebaño y que un día la vieron bajar corriendo "en estampida" junto a sus cabras y perros, por los pedregales aquellos, mientras gritaba pidiendo socorro a sus vecinos de las primeras casas. Al llegar y calmarla un poco, les contó que mientras estaba allá arriba con las cabras, había aparecido una especie de animal grande que ardía en llamas y que volaba por lo alto del barranco, saltando de un lado a otro del cauce, era grande como un "cochino todo de fuego" y que al verlo, ella (y sus animales) salieron corriendo en estampida hacia las casitas más cercanas para pedir auxilio a sus vecinos de la charca.

Otras vecinas contaron que cuando ellas eran jovencitas, recuerdan que al pasar por el llamado “Lomo de las viñas” algunas veces vieron como junto a unos zarzales, “bailaban” unas figuras pequeñas tipo duendecillos de fuego, que cogidos de las manos hacían corro alrededor de dicho punto. Y que en una ocasión, una de ellas, fue seguida hasta la puerta de su casa por uno de estos “duendes de fuego”, con el consiguiente pánico en la entonces casi niña.


Una pequeña zona de la isla, pero llena de historias de misterio. Como otras tantas que podemos encontrar en los rincones más desconocidos de nuestra mágica isla de Tenerife

Saludos para los Recordantes de la Historia.
Juanjo...

miércoles, 27 de abril de 2011

El beso de Time Square

Beso de despedida a la Guerra fue tomada por Victor Jorgensen en Times Square el 14 de Agosto de 1945, en la que se puede ver a un soldado de la marina norteamericana besando apasionadamente a una enfermera. Al contrario de lo que lo que comúnmente se piensa, estos 2 personajes no eran pareja, sino que eran unos perfectos extraños que se habían encontrado allí. La fotografía, todo un icono, es considerada una analogía de la excitación y pasión que significa regresar a casa tras pasar una larga temporada fuera, como también la alegría experimentada al acabar una guerra.

domingo, 24 de abril de 2011

Grial

El Santo Grial es el plato o copa usado por Jesucristo en la Última Cena. La relación entre el Grial, el Cáliz y José de Arimatea procede de la obra de Robert de Boron Joseph d'Arimathie, publicada en el siglo XII. Según este relato, Jesús, ya resucitado, se aparece a José para entregarle el Grial y ordenarle que lo lleve a la isla de Britania. Siguiendo esta tradición, autores posteriores cuentan que el mismo José usó el cáliz para recoger la sangre de Cristo y que, más tarde en Britania, estableció una dinastía de guardianes para mantenerlo a salvo y escondido. La búsqueda del Santo Grial es un importante elemento en las historias relacionadas con el Rey Arturo (el Ciclo Artúrico o Materia de Bretaña) donde se combinan la tradición cristiana con antiguos mitos celtas referidos a un caldero divino.
Otras leyendas acerca del Grial se entrecruzan con las relativas a las distintas copas antiguas que se consideran el Santo Cáliz.
Etimología
La palabra grial —pronunciada graal en inglés medio— parece ser una adaptación francesa del término latino gradalus que implica la idea de un plato, escudilla o bandeja con viandas que es llevado a la mesa en diferentes momentos (gradus) de una comida. Al respecto dice Helinand de Froidmont en su Chronicon (siglo XIII):[1] «... un plato ancho y algo profundo en que habitualmente se colocan las carnes caras para el rico... normalmente se denomina grial».
En algunos textos de la Baja Edad Media aparece trascrito como «San Gréal»[2] [3] lo que ha dado lugar a interpretaciones esotéricas según las cuales el nombre derivaría de una supuesta forma «Sang Réal», es decir, «sangre real». Según los defensores de esta idea, que no es aceptada por los medievalistas[4] [5] , la mención de la sangre no se refiere a la recogida del cuerpo de Cristo, como sostienen unánimemente los textos[6] , sino a sus descendientes. Tal hipótesis se desarrolla en el libro de Michael Baigent y Richard Leigh: El enigma sagrado (Holy Blood, Holy Grail, en inglés) utilizado como fuente por Dan Brown para su novela El Código Da Vinci.
Las leyendas del Grial
A partir de este momento, los textos se concentran en dos historias diferentes. Por un lado, las relacionadas con la búsqueda del Santo Grial, emprendidas por los caballeros del Rey Arturo, y, por el otro, las que relatan la propia historia del Grial desde los tiempos de José de Arimatea.
Entre las primeras se pueden citar:
  • Parzival, obra del caballero y poeta alemán Wolfram von Eschenbach, en la cual el concepto de De Boron sobre la santidad del Grial es unido al relato de Chrétien de Troyes.
  • Las cuatro continuaciones de la obra inconclusa de Chrétien de Troyes. Escritas por diferentes autores en los cincuenta años posteriores a la historia original, siguen el relato hasta la muerte de Perceval, ahora guardián del Grial, quien finalmente lo lleva consigo al Cielo.
  • El llamado Percival de Didot (nombre del propietario del manuscrito) que es probablemente una versión en prosa de la Estorie de Robert Boron.
  • El poema galés Peredur, generalmente incluido en los Mabinogion, inspirado en la obra de Chrétien pero que incorpora elementos de tradiciones pre-cristianas, como el culto céltico del Caldero.
  • El Perlesvaus, o Li Hauz Livres du Graal, considerado el que más se aparta de las tradiciones arturianas dando versiones diferentes a las aceptadas sobre los personajes de la historia.
  • El Diu Crône (La Corona), poema alemán de Heinrich von dem Türlin, en el cual es Gawain, antes que Perceval, quien obtiene el Grial.
  • El episodio de Lancelot en la llamada Vulgata arturiana, donde se introduce a Galahad como el héroe de la historia.
  • La Queste del Saint Graal, también parte de la Vulgata, que describe las aventuras de Galahad hasta lograr obtener el Grial.
De las segundas se mencionan:
  • La propia obra de Robert de Boron.
  • La Estoire del Saint Graal, primera parte de la Vulgata, escrita antes del episodio de Lancelot, que expande el texto de Robert de Boron con nuevos detalles.
  • Joseph de Arimathie, un poema aliterado escrito en inglés hacia 1310, que describe las actividades de José después de la Resurrección de Cristo y lo retrata como un apóstol predicador y guardián del Grial.
  • La Chronica sive Antiquitates Glastoniensis Ecclesiae (Crónica o Antigüedades de la Iglesia de Glastonbury), de John Seen, un monje local, en la que se dice que el Grial y la tumba de José de Arimatea habían estado en dicha iglesia.
  • De Sancto Joseph ab Arimathea escrito hacia 1430 por Fray John Capgrave, de Norfolk.
  • Historia del Santo Grial de Herry Lovelich, escrita hacia 1450, la primera traducción inglesa del cuento de la vulgata francesa Estoire del San Graal. Aquí, Josephes, el hijo de José, es el protagonista y el énfasis se pone en José de Arimatea y sus actividades de conversión en Britania, mientras que es minimizada su conexión con el Grial.
  • La Crónica de John Hardyng, completada en 1465, vincula a Arturo con José de Arimatea a quien acredita la construcción de la Mesa Redonda original.
  • El poema Jerusalén, en el prólogo al Milton de William Blake, escrito en 1808, evoca antiguas tradiciones que hacían de José el tío de Jesús y relataban la venida de éste, en su niñez, a Britania.
  • Supuestos griales Autores ligados al esoterismo o investigadores aficionados consideran a diversas reliquias y copas antiguas como el Santo Grial:
    • El Sacro Catino de Génova, que fue llevado tras la Primera Cruzada a Italia. Es un plato hexagonal verde que se creía de esmeralda, aunque es un cristal verde egipcio. Los genoveses, en realidad, nunca han sostenido que se trate del Santo Grial, sino de una pieza de la vajilla usada durante la Santa Cena.
    • Vaso de Nanteos es un cuenco medieval de madera, procedente de la Mansión Nanteos, en Gales. Según la tradición de la familia Powell, propietaria de la reliquia, procede de la abadía de Glastonbury. Sin embargo, los que la examinaron llegaron a la conclusión de que se trata de un objeto del siglo XIV.
    • El Cáliz de Ardagh encontrado en Irlanda; se halla en el museo nacional de Dublín. Se trata de una pieza de orfebrería irlandesa fechada en el siglo VIII y nunca fue identificado con el Grial de la leyenda.
    • La Copa de Hawkstone Park, propiedad de Victoria Palmer. La reivindicación de esta pieza ha sido hecha por Graham Phillips, quien sostiene que la pieza fue llevada a Inglaterra tras ser saqueada Roma por los visigodos. La copa no mide más de seis centímetros, está hecha de una piedra semipreciosa —ónice verde— y, según el propio Philips, es muy posible que date de la época romana.[10]
    • La Copa de Hierro: Aparece en las portadas del libro italiano: "La Leyenda del Santo Grial" de Gabriella Agrati e Maria Letizia Magini, donde se indica que esta pieza es el auténtico Grial, sin que exista alguna otra prueba conocida de dicha afirmación.
    • Copa de Santa Isabel: Copa que perteneció a Santa Isabel de Hungría, y que tras la muerte de la santa se le atribuyeron milagros de curaciones. El padre de Isabel de Hungría fue mecenas de Wolfram von Eschenbach quien es posible contara las historias del Grial a Santa Isabel.
    • Cáliz de la Catedral de Valencia
      En la antigua sala capitular, hoy Capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, se conserva un cáliz que la tradición aragonesa identifica con el Santo Grial. Consta de una copa de calcedonia (piedra semipreciosa) de 7 cm de altura y 9,5 de diámetro, y un pie con asas añadido posteriormente. El arqueólogo Antonio Beltrán ha fechado la copa superior en torno al cambio de era (siglo I), labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, por lo que pudo estar en la mesa de la Santa Cena. Los dos Papas que han visitado la ciudad de Valencia (Juan Pablo II y Benedicto XVI), han usado este cáliz en las Eucaristías multitudinarias de sus visitas. Algunos consideran por ello que la Iglesia es favorable a la autenticidad de esta reliquia, aunque jamás ha sido formulado un comentario oficial.